Con más de 40 grados a la sombra, la pesca puede llegar a convertirse en un auténtico deporte de riesgo, aunque bien merece la pena después de los buenos resultados que obtuvimos en esta nueva jornada.
Para el pasado fin de semana, el Instituto Nacional de Meteorología ponía en alerta naranja a las provincias de Córdoba, Sevilla y Jaén, entre otras. Las elevadísimas temperaturas que nos pronosticaron no fueron obstáculo alguno para la planificación de esta nueva salida de pesca.
En esta ocasión, el escenario de pesca elegido fue un embalse situado en la provincia de Jaén, por lo que tuvimos que madrugar, siendo la hora de la cita las 6 de la mañana. Además, hay que aprovechar las primeras horas del día en las que los ciprínidos se muestran mucho más activos y orilleados.
Hacía tiempo que no sacábamos los kayaks a navegar, por lo que la ilusión por este día era aún mayor. Con un buen acopio de agua fresca en nuestras mochilas y provistos de gorras, cremas de protección solar y ropa ligera, nos echamos a la carretera, no sin antes parar para regalarnos un suculento desayuno.
Una vez llegamos al embalse, pudimos comprobar que no éramos los únicos "locos" que, haciendo caso omiso a las recomendaciones de los expertos, se fueron al campo a pasar el día. Familias enteras, provistas de grandes toldos y lonas, a fin de cobijarse de los abrasantes rayos solares, copaban las orillas con sus cañas a fondo y enchufables en busca de carpas y barbos. Ante este panorama, no dudamos en cruzarnos de orilla en busca de unas apartadas réculas con relieves más profundos en las que buscar a los barbos más grandes. Para ello, en esta jornada no dudé en "armarme con artillería pesada", colocando en mi bajo de línea un 0,30 que aguanta hasta 7,9 kilos y unos grandes escarabajos montados en potentes anzuelos del 8. Y es que en la anterior jornada me abrieron 5 anzuelos y se me escapó el barbo de mi vida tras agotar el backing de mi carrete, así que esta vez no arriesgaría.
Así las cosas comenzamos a pescar. Cada uno en una orilla, en las que además de grandes y buenos barbos, pudimos percatarnos de la más que abundante población de basses, siendo testigos de la presencia de ejemplares que rondarían los 3 kilos, aunque no estaban por comer.
Al poco de comenzar, Juan Alfonso ya me advertía por la emisora que había sacado tres barbos, mientras que yo me afanaba en una zona de playones en la que saqué un total de siete.
Conforme avanzaba el día y el sol tomaba altura, los barbos se hacían más visibles, y por lo tanto nuestra presencia, por lo que había que ser sigilosos y realizar largos lances de no menos de 10 metros.
Eran las 10 de la mañana y el sol reclamaba ya con fuerza su protagonismo en este día de junio, pero los barbos no paraban de picar. Conseguí todas las capturas de la mañana con el mismo escarabajo, ya que el potente hilo que monté permitió que no perdiera la mosca, pero al mismo tiempo corrí el riesgo de perder la línea cuando, en más de una ocasión, algún potente barbo en una de sus embestidas se enredó entre los árboles sumergidos. Juan Alfonso por su parte optó también por bichos de foam negro pero en anzuelos más pequeños.
Con el termómetro marcando los 37 grados, nos encontramos con otro inconveniente. Al observarnos la ropa nos percatamos de que estábamos llenos de garrapatas. Los olivares que rodean al embalse están repletos de conejos, y estos a su vez de parásitos. Así que Juan Alfonso decidió seguir pescando desde el kayak. Yo por mi parte me dirigí a una zona muy quebrada, pescando desde una posición elevada en la que poder divisar a los ejemplares más grandes que nadaban algo más retirados de la orilla. Desde esa posición logré sacar unos cuantos buenos barbos que no bajaron de los dos kilos de peso.
Estábamos pletóricos! La mañana había resultado fenomenal, pero el calor y las garrapatas precipitaron nuestra retirada. Con un balance final cercano a los 40 barbos entre los dos, muchos de ellos de buena talla, pusimos rumbo al bar más cercano donde nos aguardaban suculentos manjares y refrescantes cervezas.
Podemos decir que ha sido una jornada para el recuerdo en la que, una vez más, hemos aprendido mucho de la pesca a mosca de ciprínidos y en concreto del barbo gitano.
Os recomiendo que, para este nuevo video, pongáis a tope los altavoces de vuestro ordenador.
¡¡Es pura adrenalina!!
Saludos y buena peska!!
http://www.peskacor.eu/index.php?option=com_content&view=article&id=575:barbos
















